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GENERAL RAYMUNDO DE SOTTO Y LANGTON

 MARISCAL DE CAMPO

GENERAL-INSPECTOR EN JEFE DE LOS REGIMIENTOS DE GUARDIAS REALES.

EXCOMBATIENTE GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

HISTORIADOR MILITAR  Y ARQUEÓLOGO

 

 


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RAYMOND I

*

 SUTTON-DUDLEY DE CLONARD 

ET 

LANGTON

*

CONDE DE CLONARD

*

MARQUÉS DE LA GRANADA

*

 

 

 

Descendencia de Raymond de Sutton y Langton

 

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Biografía resumida de Don Raymundo De Sotto y Langton (1759 Cádiz - 1823 Madrid) -  II Conde de Clonard en España 

"Hasta entonces nuestros ancestros militares irlandeses siempre habían pertenecido a La Armada, Ray I romperá con esta tradición"

Bisabuelo paterno de SM. el Rey Don Alfonso XII de España.

 

 

De origen Irlandés, hijo de Michael Sutton de Clonard (n. Waterford) y  de Seraphina Langton y Carew, es el primer Conde de Clonard nacido en España. Entro de seminarista en el Real de Nobles de Madrid, donde estudió latinidad y matemáticas. Por Real dispensa de edad, comenzó a servir de cadete en el Regimiento de Guardias Españolas en 1771, asistiendo en su puesto al bloqueo de Gibraltar en la guerra contra la Gran Bretaña, desde Septiembre de 1779 hasta Febrero de 1783,  al firmarse la paz.

 

En Febrero de 1784 fué promovido a Alférez de Fusileros, y estando de guarnición en Barcelona a Granadero en Agosto de 1787. Posteriormente en Febrero de 1789 se le ascendió a segundo teniente.

 

Habiendo fallecido su padre Michael, pidió licencia para trasladarse a Cádiz, y allí recibió la Real Carta de Sucesión y juró con los demás títulos gaditanos, al Príncipe de Asturias, más tarde Rey de España.

 

A consecuencia de la Revolución Francesa y declarada la guerra a la nueva República, marchó con el 6º batallón de su regimiento a la frontera, en la Compañía de Granaderos cuyo segundo teniente era desde Marzo de 1792. Entro en territorio francés en Abril de 1793 por San Lorenzo de Cerdás y Argelés con la Primera División del Ejército que mandaba su paisano el Teniente General  Ricardos. Se batió en el ataque y toma del puente del Ceret, y el 19 del mismo mes persiguió con 50 granaderos bajo su mando, a los enemigos que se retiraban por la parte de Morellas hacia el río, obligándoles con su fuego a precipitarse en él, ahogándose la mayor parte.

 

Reunidos todos los batallones de su regimiento, asistió en Mayo a la batalla de Masdeu, a las ordenes del Duque de Osuna, cuyo fuego duró más de 4 horas y concluido éste, acampó en el Boulou. Ya de primer teniente de fusileros, estuvo en el Perthus cuando se abrió la trinchera contra Bellegarde. 

 

Al mando de José Urrutia, mariscal de campo, fueron el 6 de Julio a cortar el agua que pasa por Ylla y Corbera hacia Perpiñán, cuyo jefe le comisionó para que con 100 granaderos y 50 cazadores ocupase el puente inmediato y la avenida de dicha villa, en cuya posición sostuvo durante dos horas el fuego de fusilería contra los miqueletes enemigos a quienes obligó a retirarse.

 

Ya de comandante de la compañía de cazadores, se halló con ella el 17 de Julio en el ataque de las baterías enemigas. El 10 de Agosto, en la vanguardia, al mando del coronel Solano, fué destinado con su compañía a la cabeza de la columna para apoderarse de las posiciones enemigas y desalojará a los republicanos franceses de las baterías contra Millás, consiguiendo tomar y clavar su artillería, y  al amanecer, sorprendiendo una avanzada gala, recibió dos fuertes contusiones, pero a pesar de su mal estado, continuó el movimiento, haciendo despeñar un obús a los enemigos en otro ataque.

 

Con toda su compañía se halló en la defensa de las trincheras, tala de árboles y batalla de Truillás, en Septiembre de 1793, con el Duque de Osuna, cubriendo en ella la izquierda de los batallones de guardias reales, o en la persecución de los vencidos fugitivos el mismo día, hasta las diez de la noche, apoderóse de las alturas o que ocupaban en Santa Coloma de la Encomienda, obligando con el vivo fuego de su fusilería a retirarse las tropas irregulares de los enemigos.

 

También tuvo participación en otras funciones, y el 2 de Diciembre, mandando 400 hombres en el ataque falso de las Altuiras de Tresserras, y en el del 7 con 500 hombres, en el de la ermita de San Lluc. Por último asistió en toda esta campaña memorabilísima a cuanto le correspondió y en las avanzadas del otoño, cuyo fuego empezaba al amanecer y concluía con el día al anochecer. Su coronel el Duque de Osuna, le destinó desde principios del año 1794 para asuntos mecánicos del regimiento, los cuales desempeñó a satisfacción de sus jefes, aunque él hubiera deseado cierto, continuar frente al enemigo a pesar de sus heridas de guerra que le causaban gran mal.

 

Sus servicios en esta Guerra (De los Pirineos) le valieron ser ascendido a coronel en Septiembre de 1795. Mas tarde, en Julio de 1800, fué promovido a capitán de fusileros del 5º batallón y destinado al Ejército que intervenía contra Portugal.

 

El Conde de Clonard, en compañía de su íntimo amigo y compañero el inmortal Mariano Álvarez de Castro, marcharon juntos en toda esta campaña y lo estuvieron en Barcelona, una vez firmada la paz con Portugal, hasta la invasión de las tropas francesas de Bonaparte.

 

Cuando éstas dieron a conocer el proyecto de ocupación y arrojaron la máscara de la alianza, Clonard y Álvarez determinaron fugarse de la plaza de Barcelona, pero por una indisposición tuvo que diferir su partida hasta Noviembre de 1808, quien, ajustado (pactado) con el patrón de una lancha pescadora y disfrazado de marinero, salió en la madrugada con su hijo mayor, Serafín María, atravesando por medio de los buques de registro que los franceses tenían apostados. Habiéndose engolfado la barca logró llegar a Mataré, de cuyo punto marchó por Gerona a Medina, donde se hallaba la vanguardia de nuestro Ejército a las órdenes de Álvarez de Castro; allí también recibió las de su coronel, el Duque del Infantado para dirigirse a Cuenca, lugar donde llegó a principios de Enero de 1809, reuniéndose con el III Batallón del Ejército del Centro. Poco después fué nombrado Gobernador Militar y Político de Cuenca, en cuyo destino permaneció aún después de la salida del Ejército y en medio de un pueblo en estado miserable por los horrorosos saqueos que habían sufrido por parte de los franceses y víctimas además de una epidemia que hacía estragos.

 

Esto no obstante, sin tropas ni raciones de ninguna especie, no abandonó la población hasta el momento en que una columna enemiga le obligó a salir de la ciudad acompañado de un cierto número de habitantes, aptos para el combate.  Pasó a Sevilla a dar cuenta de sus servicios, y aprobados estos, marchó al Ejército a incorporarse  a su cuerpo; pero, habiendo llegado al Moral de Calatrava con la 31 división el 27 de Junio, y a pesar de tener sólo el rango de coronel, fué nombrado segundo comandante de la misma en el Ejército de Andalucía, que mandaba el general Venegas, con la que se halló en la acción (batalla) de Aranjuez el 5 de Agosto, de cuyas resultas se le promovió a brigadier (general). También estuvo en la de Almonacid (batalla) en el ataque que se disputó a los enemigos en la izquierda, y habiéndose retirado las tropas a Sierra Morena, se le confió la vanguardia de su División.

 

Organizado nuevamente el Ejército y ocupada La Mancha después de una progresión de movimientos rápidos y llamativos, vio malograrse el 19 de Noviembre de 1809 la Batalla de Ocaña, mandando la primera brigada de su división a las órdenes del Mariscal de Campo Pedro A. Girón y sufrió con ella los fuertes ataques del enemigo. 

 

Al regresar a Andalucía se le destinó a la Venta del Marqués, al pié del Puerto del Rey, en cuya posición se estableció con sólo el regimiento de Vélez Málaga, hasta que el 20 de Enero de 1810 fué atacado por 18,000 hombres y los sostuvo en retirada desde las ocho y media de la mañana a la una de la tarde, a pesar de contar sólo con la fuerza de 800; al llegar al Puerto del Rey se unieron a su general con los regimientos 2.' de Córdoba y Alpujarra. La retirada hasta la dispersión,...., al del ejército sobre las Navas de Tolosa; pero con algunos cortos restos se dirigieron por Granada a Motril, desde donde, y con inminente peligro, llegó a Lluércal Overa, sitio de concentración.

 

El 20 de Febrero fue destinado por el General en Jefe Blake, de segundo comandante de la reserva, hasta que, tomando el nombre de Tercera División, siguió con ella todos los movimientos que se practicaron por los reinos de Valencia y Murcia, y hallándose con su división en Orihuela, recibió el 8 de Mayo orden de pasar con la segunda y su batallón a Cádiz (La tierra de sus próximos antepasados) donde permanecieron hasta que se pudo organizar una nueva y fuerte ofensiva contra Bonaparte.

 

El 13 de Noviembre de 1810 ascendió a Sargento Mayor e Inspector de su Regimiento de Guardias Reales, ejerciendo este destino hasta que vencidos los invasores se retiraron a Francia definitivamente. En Madrid tomará el mando de los acuartelamientos de R.G. afectados al Palacio de Oriente con el Grado de "Sargento Mayor e Inspector de los Reales Guardias de Infantería" Esto ulteriormente implicó que el 13 de Octubre de 1814, a propuesta del Duque del Infantado y con el agrado de SM. El Rey,  Raymundo  fuera ascendido a Mariscal de Campo, recibiendo la orden de incorporarse oficialmente al Palacio Real de Madrid, para reorganizar allí lo más rápidamente posible los nuevos Regimientos de Reales Guardias Españolas .

 

Aunque el Conde de Clonard, hubiera visto con buenos ojos la adopción de la Constitución de 1812 por el Rey Fernando VII  y aunque siempre tratará de evitar que los militares profesionales se dediquen a la política, su corazón se verá alterado por la tristeza al ser informado, o al ver,  cómo grandes generales y veteranos de la pasada contienda, tales como Porlier en la Coruña, Montijo en Granada, Torrijos en Alicante, Espoz y Mina en Navarra, se levantan contra el "absolutismo absoluto" de Fernando VII.  Esto hará que en Mayo de 1818 Fernando VII se decida a nombrarle titular de la Cartera de la Guerra. Sin júbilo en su rostro declinará respetuosamente la proposición del Rey, aludiendo problemas de salud, para evitar citar al Monarca sus desacuerdos profundos, sobre Su Idea de una nueva España sin Carta Magna y dominada por una horrible intolerancia e injusticias de toda especie.

 

El golpe rudo para Clonard, lo recibió al enterarse que su propio hijo Serafín María (Futuro Teniente General de los Ejércitos) se hallaba implicado en las revueltas e insurrecciones que afectaron a los Regimientos de Guardias Reales. Sublevados éstos, el Rey optará con rigor por la disolución y punición de dichos cuerpos de elite. Su propio hijo, recién casado, debió refugiarse en el Norte de España, en La Rioja, En Alicante y en Cádiz, fué arrestado y conducido a prisiones militares (Castillos) en varias ocasiones, aunque este periodo (1822-1826) de la vida de Serafín María, por entonces coronel, es posiblemente el menos documentado en el "Legado de los Clonard" (No obstante hay constancia de dos liberaciones: La ordenada por el General Ballesteros, desde la Línea del Ebro, al llegar los llamados 100.000 Hijos de San Luis, con la orden de desplazarse de Burgos a Sevilla y aquélla que tuvo lugar en Toledo por  orden del general francés Duque de Crillón).

 

Fué Raymundo I pasado a la reserva con más de 52 años de Servicios, probablemente el 31 de Diciembre de 1820, habiendo fallecido el 27 de Marzo de 1823, siendo ya abuelo de Ray II (1822-1894) quien nació en ausencia de su padre, mientras éste,  el revocado Capitán de Reales Guardias, su único hijo varón , permanecía oculto posiblemente ignorando que su amado y ejemplar padre agonizaba o había ya rendido su alma a Dios.

 

Sabemos por el legado histórico de los Clonard, que el Mariscal de Campo De Sotto; tan afectado estuvo no solo por el desastroso final de sus queridos Regimientos que él tuvo el honor de dirigir, sino también porque como padre no pudo resistir que uno de sus hijos, modelo de militar, fuera perseguido por las Juntas Militares responsables de la depuración y purificación del Ejército. Todos estos tristes eventos pudieron, según nuestros antiguos, precipitar o acelerar su triste muerte.

 

En su domicilio en Madrid, quedaron Serafina Abbach, (1762-1831) su viuda,  junto con Joaquina Campuzano, su nuera, y Raymundo II su hijito, quien todavía no había cumplido su primer año de vida, (presumimos que hasta 1824 no conoció a su fugado padre). Esta pesadilla muy propia de aquellos tiempos culminó en 1826 gracias a su "purificación" como militar. El título de Conde de Clonard, a Serafín María,  no le será reconocido Por Fernando VII  hasta 1833 en base a los grandes servicios prestados a La Corona por Raymundo I de Sotto, su padre,  Mariscal de Campo y gran Historiador, (aunque menos conocido que su propio hijo y sucesor en el Condado de Clonard) fué sin lugar a duda un gran militar y un gran hombre que amó  España hasta los tuétanos.

 

 

Clonard IX

 

Fuentes: Archivos Generales del Ejército Español  en Segovia.

Fuentes: Legado histórico-familiar de la Casa Sutton Dudley de Clonard en España.

 

Blasón de Sutton-Langton