Los Suttons de Clonard y las semillas del Odio
1394. Ricardo II de Inglaterra emprende la Reconquista de Irlanda
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Los Semillas del Odio: |
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Vamos a intentar situarnos en la Irlanda de mediados del siglo XVI; es casi el final de un largo periodo de dominación anglonormanda que se inicia, recordemos en 1169, con la terrible invasión dirigida por Richard de Pembroke y sus lugartenientes, uno de los cuales era nuestro Roger de Sutton, más tarde Conde de Clonard . Han pasado 4 siglos desde entonces y las asperezas entre gaelos y normandos con los años se han ido atenuando, a tal punto que la nobleza gaela está ya decidida a gobernar Irlanda junto con los descendientes de los anglo-normandos católicos. En realidad aquellos viejos "invasores" llegaron a ser más patriotas irlandeses que muchos de los hidalgos gaelos que estudiaban y crecían en colegios y universidades Inglesas por su propia voluntad. |
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Los Vientos del independentismo irlandés soplan al igual que un huracán, y como podrá el lector imaginar, la Corona Inglesa no tardó en reaccionar.
Los precedentes históricos ponen también en relieve que no ocurrió así con los llamados "ingleses", residentes en Erín, partidarios de preservar el poder de Londres sobre toda Irlanda, al igual que se impusiera éste, sobre Escocia y el País de Gales también. Los ingleses había conseguido ya en el pasado grandes triunfos sobre los gaelos y no nos quedaremos cortos si mencionamos, para el caso, el término de "victoria segregacionista". Su área de influencia y de refugio más destacada se encontraba en la región del Pale, zona costera muy cercana a Dublín, capital incluida.
En efecto en :
De muy poco, en lo esencial, sirvieron tantas medidas represivas, No habían pasado 100 años que los Fitzgeralds, llamados tambien "los Geraldinos", de hecho Señores de Kildare ( incluía entonces parte de los condados de Meath, Dublin y Carlow) y de Desmond se comportaban como una familia regia y soberana de Irlanda, disponiendo de su propio ejército y de una flota para patrullar los mares. Supieron llevar una sabia táctica de alianzas familiares (por matrimonios) con las grandes casas de Inglaterra y con las familias normandas y gaélicas de la Isla. Por precepto y por práctica se esforzaron en unificar las dos razas; intentaron reestablecer las universidades nacionales, y con este propósito convocaron al Parlamento en sesión extraordinaria en Drogheda (1466). También promovieron el comercio de la Isla con las naciones continentales, poniendo punto final a la política de aislamiento. El pueblo irlandés se volcó a favor de los Geraldinos, de cuerpo y de alma. Pronto comenzaron a surgir de nuevo y en mayor escala, las víctimas por la causa irlandesa. El propio Thomas Fitzgerald (de los Geraldinos) fue asesinado por John Tiptoft, Conde de Worcester, conocido más tarde como "el Carnicero" . Thomas pasó a ser un héroe, apodado a partir de entonces: "Mártir de Cristo" por su pueblo "Gerald el Grande", ó Garrett More Fitzgerald, octavo conde de Kildare (1477-1513), y su hijo "Gerald el Joven" (1487-1534) aun siendo anglonormandos proclamaron a cielo abierto la independencia de Irlanda y se comportaron casi como auténticos reyes. Su Legenda : "Unión en Irlanda, e Irlanda para los Irlandeses", despertó iras en Inglaterra. Las acusaciones de sedición, conspiración y traición, no cesaban de llegar desde Londres, bajo diferentes formas, mas siempre con el mismo fondo. Los Geraldinos habían llegado casi a una perfecta osmosis con su pueblo: El Irlandés. Fallecido "Garrett More" (1513), la suerte de Eire no pudo ser peor. Años después, (1541-1547) la paciencia de Enrique VIII (que reinaba en "Las Islas" desde 1515) con respecto a las insurrecciones en Irlanda, toca a su fin, y de un plumazo decide autoproclamarse Rey de Irlanda, en detrimento de las aspiraciones de la dinastías gaelas, de los O'Neill, de los O'Donnell, de los Desmonds,...etc. Enrique impondrá inmediatamente el protestantismo de Londres (op.1531) en Irlanda y comenzará una política de expropiación de tierras a los católicos que arrastrará al país a la más absoluta rebeldía y a un gran número de sublevaciones contra la autoridad inglesa. Mas en el intervalo (1513-1541), la nobleza irlandesa con el Conde de Desmond al frente establece solemne alianza con François I de Francia (1523), para conducir a los ingleses fuera de Irlanda, mientras que los escoceses aportarían ayuda a la causa, invadiendo Inglaterra por el Norte, ocupando así a las tropas leales al rey, en una maniobra de divertimento. A parte de esto, una segunda alianza se estaba fraguando a más largo plazo también con España y de una magnitud insospechable. Pero el corazón del Jefe del Ejército Escocés, el Duque de Albany, se retractó y llegado el momento dio orden de "vuelta a casa". Filtrada la información a Londres, el Conde de Kildare, Gerait Og'Gerald, (Gerald el Joven) fue convocado en la capital del Reino (1526) por el Cardenal Wolsey, para que respondiera a los cargos de complicidad que pesaban contra él en este entramado. Wolsey denunció a Kildare como traidor. (El Cardenal no sabía evidentemente, que muy pocos años después, en 1531, Enrique VIII rompería con la iglesia católica, auto-proclamándose él mismo, Jefe espiritual de todas las Iglesias cristianas protestantes en Inglaterra con el mayor desprecio hacia la autoridad Papal en Roma. Tampoco sabía qué suerte aguardaba al filo de la historia, a los cristianos católicos en Erín, o en la propia Inglaterra). A continuación los ingleses hicieron creer a Thomas, hijo primogénito del Conde de Kildare, que su padre había sido ejecutado en la Torre de Londres por traición, mientras que Gerait Og'Gerald permanecía en verdad, sólo prisionero. Pero Thomas con el alma desgarrada, por la suerte de su padre, levantó los estandartes de la rebelión, más con el corazón que con la mente, sin escuchar a los sabios consejeros del padre, barrió todo lo que surgió por delante que fuera inglés. Pero los ingleses le esperaban al final de su estrategia de tierra quemada y comenzaron a verter sus tropas prodigiosamente en Irlanda. - Para sorpresa de muchos, por primera vez, interviene la artillería inglesa sobre suelo irlandés. - Es de nuevo la catástrofe. Gerait al ser puesto al corriente por los ingleses de la insurrección, no por él prevista, de su hijo, muere de un paro cardiaco en su celda. Su hijo Thomas será sentenciado y ajusticiado poco después (1537) en el patíbulo, por sedición y traición, también en la Torre de Londres, donde sus restos mortales serán troceados y esparcidos. El destino que esperaba a muy corto plazo a toda la gran familia de los Geraldinos, no lo deseamos a nadie.
Mas el ansia de rebelión es insofocable en los campos de Irlanda. Tanto es así que en 1598 durante el reinado de Isabel I de Tudor, los secesionistas (patriotas para otros) consiguen reunir un importante ejército, bajo las órdenes de Hugh O'Neill, y en el cual participarán también nuestros viejos normandos católicos. La terrible confrontación contra las fuerzas inglesas tendrá lugar en el campo de batalla de "Yellow Ford" y esta vez, los irlandeses de ambas razas, unidos, obtendrán una aplastante victoria.
Dos años después (1600) de esa sonada victoria, como se temía, y como tantas veces había ocurrido, los ingleses exigirán la revancha a cualquier precio. La Corona designará a Lord Mountjoy para que al frente de una gran armada, arrasara sistemáticamente los condados irlandeses y condenase a la población al hambre y a la miseria. Será también Lord Mountjoy que en 1602 junto con Sir Walter Raleigh vencerá y masacrará a las tropas españolas (cerca de 4000 hombres a las órdenes de Don Juan de Águila) que fueron a Irlanda en defensa de O'Neill, quien caerá prisionero de los ingleses, y será conducido a Londres donde se le pondrá a los pies de la reina Isabel I . En un acto de clemencia la Soberana le salvará del patíbulo.
La Gran Reina fallecerá, meses más tarde (24 Marzo 1603), sucediéndola un sobrino suyo e hijo de María Estuardo que reinará con el nombre de Jaime I, quien ya gobernaba en Escocia con el título de Jaime VI.
En lo social y en lo político tanto Enrique VIII como su hija Isabel I, sin olvidar al intrapolado Eduardo VI, es evidente que, en lo que concierne a Erín, los Soberanos optaron por por el puño de hierro y el golpe de fuerza sin tregua. Por otra parte Enrique VIII supo dotarse de un servicio de inteligencia muy eficaz e introdujo hábilmente la noción de secreto de estado (para su política a largo plazo). Exigió que los hijos de los nobles irlandeses se educaran y crecieran en inglaterra, bajo pena de secuestro. Se manifestó totalmente hostil hacia la tradición y cultura irlandesa por ser la base instintiva de su nacionalidad y favorecieron las delaciones con enormes recompensas a cargo del Tesoro de Dublín. Sin ningún género de dudas la incomprensión entre invasores e invadidos era total y exacerbada por un odio, día a día más ancestral.
La introducción de los principios protestantes de la reforma agregó más fuentes de ultrajes, nuevas opresiones y crímenes en Irlanda. La población no doblegó ante "el ocupante", y preservó más que nunca sus ideales éticos, religiosos y políticos. Los mercenarios ingleses sin recibir la solda, se dedicaban en silencio y para mantenerse, al pillaje y la rapiña. El alma de la Irlanda mártir y resucitada se convirtió en la hija más devota de la Iglesia Católica.
Pusieron a poetas e historiadores a punta de espada. Los libros y genealogías de los nobles y gentiles fueron quemados, de manera tal que ningún hombre pudiera conocer a su propio abuelo. La resultante fue una larga y sangrienta guerra conducida con una ferocidad terrible y que sería mantenida durante generaciones.
Pero ¿qué es lo que fallaba entre Irlanda e Inglaterra?, dos países que hacían parte del mismo espacio geográfico y geopolítico, en principio hechos para entenderse. Tantas veces hemos dado vueltas a este tema en nuestra familia. La respuesta se encuentra en sus diferencias étnicas, culturales e históricas.
Para empezar, Irlanda nunca fue invadida por los romanos, lo que permitió que las tradiciones, la cultura y las leyendas celtas se perpetuaran más allá del primer milenio. El cristianismo, los celtas lo adaptaron perfectamente a su cultura. Erín es sin duda única en Europa por su evolución antropológica.
Ello supuso que los monasterios cristianos a partir de 423 convivirán en armonía con las escuelas druídicas; de estas últimas saldrían grandes eruditos que acabarían convirtiéndose al cristianismo, serían monjes y llegarían a ser proclamados santos. La cruz se unió al anillo solar (imagen del dios Sol, llamado Iraird). En los monasterios se adaptó la fonética gaélica (celta) al alfabeto latino y se comenzaron a transcribir aquellas viejas leyendas que ahora forman el corpus de la literatura medieval irlandesa.
Los celtas irlandeses tenían muy poco en común con los habitantes de Britannia, sus vecinos. Es cierto que los romanos cometieron verdaderas masacres sobre la población celta que por supuesto vivió en la Britannia pre-romana. Inglaterra por el contrario, tenía a su favor un componente de cultura grecorromana y también "germánico avanzada" que Irlanda carecía. Además con la llegada de los Normandos en 1066 se establece un sistema social y de gobierno totalmente feudal e importado del continente, es decir de Francia. Esto que puede parecer trivial a primera vista, fue fundamental en el futuro de las relaciones de ambos pueblos.
Por ejemplo, la monarquía celta no era hereditaria, estaba inspirada en los principios "Artúricos" de las antiguas leyendas; los señores de cada lugar, llamémosles Condes, se reunían en mesa redonda para deliberar sobre los problemas de la Isla periódicamente. Uno de entre ellos, supuestamente el mejor, era elevado a la categoría de Rey de Erín. En ocasiones un rey determinado, debía renovar su mandato varias veces en su vida, ante la asamblea de caballeros. El pueblo gaelo por otra parte estaba lejos de tener el grado de servilismo alcanzado por sus vecinos anglosajones. Los gaelos amaban y asumían su libertad con un cierto lirismo bucólico y manifestaban a los visitantes su gran orgullo por su especificidad Idiomático-cultural y también por sus costumbres, mucho más relajadas y amenas que las inglesas.
El idioma gaelo y el antiguo inglés no se parecían en nada, sólo tenían en común su origen indoeuropeo. Era casi imposible entenderse entre ellos. Pero en Inglaterra no existía este problema; el anglo y el sajón eran lenguas afines (germánicas) Los Normandos también hablaban una lengua seudo germánica con algunas influencias del latín y del francés. Todas estas circunstancias permitieron en aquella Inglaterra un entendimiento inicial básico y la incorporación del feudalismo a la normanda como sistema de gobierno.
Mas para los celtas; tribales, poco organizados y mucho más libres que los ingleses, el sistema de vida inglés les parecía no solamente estúpido sino también inaceptable o, no integrable en su sociedad. Al invadir los Normandos salvajemente Irlanda, e imponer su absurda lengua y su extraño "modus vivendi", el conflicto histórico estaba servido por 1000 años. Al menos esta fue la percepción del pueblo gaélico ante los acontecimientos que acabamos de narrar.
La gota que desbordará el vaso, el lector lo ha adivinado, fue el componente religioso del anglicanismo. Jamás la Irlanda Católica renunciará a sus creencias, e Inglaterra se encontrará también con una guerra de religión que no podrá nunca ganar.
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