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1733.  "El Primer Sotto Español "

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El Caballero Español

 

Limpio en los pensamientos,
honesto en las palabras,
generoso en las obras,
valiente en los hechos,
caritativo en las necesidades,


Y mantenedor de la verdad,
aunque le cueste la vida el defenderla

Breda, Velázquez

Cervantes

 

 

"Cádiz mostró España a los Suttons, en términos de arte y poesía":

 

¿Mas qué tiene de necio,

Un pobre ensayo literario ?,

Que ni es brillante ni temerario.

 

Pues quiso poner belleza,

A la luz sombría de estas manos,

Dejando crecer las rosas,

En el umbral de los años.

 

Clonard.

Escudo de Armas de Redmond de Sutton y D'Alton

 

Cádiz vio crecer a Redmond; han pasado los años y el joven irlandés sufrió de sus primeros amores,  rodeado de tanta belleza y de buenos amigos. En la agraciada ciudad sureña encontró su "patria de campanario", de la cual, hablaría muchos años después Don Miguel de Unamuno y de la que diría; "Cádiz es la verdadera patria que todos los hombres llevamos dentro".

Allí le llegarían, como a un rompeolas, los acontecimientos mas relevantes de la época que le tocó vivir: El Reinado de Felipe V, "Dinastía de los Borbones", la proclamación de la Ley Sálica, según el buen entender de los francos, la creación de la "Real Academia Española en 1713", el gobierno del Cardenal Alberoni como primer ministro de la Monarquía y, la cuádruple alianza contra España; o del desastre - por así decirlo -  de la escuadra enviada contra Escocia. Conocería la dimisión del primer monarca Borbón, el brevísimo reinado de su hijo Luis I, y la vuelta al poder del padre,  Felipe V.

Un buen día Raymundo (Redmond) conoció a una bella gaditana llamada Isabel Herrera González, hija de armadores y navieros mercantes, ambos jóvenes se enamoraron y contrajeron matrimonio. Nuestros mayores aseguraban que la boda tuvo lugar en 1731. Como ambos pertenecían a prestigiosas familias, a la boda de Isabel y Raymundo asistieron sin duda la flor y nata de la Ciudad.

Él solía participar en cuantos acontecimientos sociales importantes se daban allí, a menos que no estuviera navegando, como teniente de navío de la Real Armada Española, a la cual pertenecía. Como militar Redmond se hacía llamar Raymundo de Sotto y Arroyo. (en lugar de Dalton)  

En 1727 participa en la fiesta que, con la presencia de los Reyes de España, tiene lugar con motivo de la botadura del "Hércules", en los Astilleros de Puntales. Era un navío de alto bordo destinado a la Armada y que portaba 60 cañones

La vida marítima de la blanca ciudad, estaba pasando por uno de los momentos de mayor esplendor, debido en gran medida al reciente traslado desde Sevilla de la Casa de Contratación, fundada en 1503 como órgano de comercio entre la península y las Indias.

En un momento dado, la familia Sutton de Clonard tuvo que utilizar "testaferros" para la adquisición de nuevos barcos durante el periodo comprendido entre 1717-1778. Parece ser que para comerciar con las colonias de América debían los nuevos navíos cumplir con la orden de registro obligatorio en el Puerto de Cádiz; aunque también aparece cierto que a partir de 1765 estas condiciones se suavizarían, debido al nuevo sistema de libre comercio.

No obstante los navíos pertenecientes a los Irlandeses fieles a la Corona de España, aunque sea únicamente por razones estratégicas tuvieron un trato de favor, pues con pabellón británico se infiltraban en áreas o puertos sensibles, donde otros buques no podían acceder. Es sabido que la familia Sutton tenía contactos con los "Jacobitas irlandeses en Bristol", quienes en aquellos años fueron fuente de información estratégica y militar de muy alto valor. Es  posible que esta fuera la razón por la cual, hasta 1788 el jefe del clan Sutton-Walsh en España, preservara la "nacionalidad británica".

He aquí algunos de los nuevos barcos de los Suttons, que se adquirieron a través de "testaferros o familiares de los Suttons, ya españoles": 

  1. Navío San Antonio de Paula a nombre de Luis de Herrera, fabricación Inglesa - Tonelaje: 214 naufragó el 15 de Julio de 1733 en aguas del Caribe, a la altura de Cayo Hueso.

  2. Navío San Franciso de Asís a nombre del anterior, fabricación Inglesa - Tonelaje: 224 - Naufragó el 4 de febrero de 1737 a consecuencia de un fuerte temporal en la bahía gaditana. Se logró salvar la tripulación y parte de la carga (legajo 13600. Sc. Contratación AGI)

  3. Navío Santa Isabel, a nombre de Nicolás Fernández  Castillo, fabricación Inglesa - Tonelaje 296. Raymundo Sotto (Sutton) de Clonard fue el capitán de este buque, en el primer viaje transoceánico del mismo. Los Reyes de España y la Familia Real, dieron la despedida en el puerto de Cádiz a la tripulación, el 8 de Agosto de 1729. De Sutton al mando de este navío se dirigió hacia Nueva España, con puerto de destino Veracruz. Fecha prevista de arribada: el día 28 de Agosto; junto con el resto de la flota compuesta por 16 barcos mercantes y cuatro buques de la Real Armada, que les escoltaban. La expedición iba al mando del Marqués de Mori, Teniente General de la Marina (legajo 554. Estado AHN). Entre los barcos particulares, también se encontraba el Ntra. Sra. del Rosario al mando del capitán José del Villar, que emparentará con los Suttons al poco tiempo. La Nave Capitana fue la San Antonio, comandada por el capitán don Martín de Echárriz. La Travesía se realizó sin hechos reseñables.

  4. Navío San Antonio "Samuel" a nombre del anterior, fabricación extranjera - Tonelaje: 96

  5. Fragata San Rafael a nombre de Miguel de Sotto (hijo de Redmond), fabricación francesa - Tonelaje: 160

  6. Navío San Francisco de Paula a nombre de Francisco de Soto, fabricación genovesa - Tonelaje 328

  7. Fragata San Miguel, a nombre de Miguel de Sotto, fabricación sueca - Tonelaje: 253

Por otra parte Don José Patiño, (Ministro de Marina, gran estadista y ferviente propulsor del sector naval en España), ha llevado en 1724 a La Carraca, en plena bahía gaditana, un gran arsenal. Se trataba de atarazanas destinadas a la construcción y reparación de buques de guerra que también se armaban y se desarmaban allí. El arsenal está protegido del exterior por una cadena que evitaba el paso al recinto por la boca del caño de entrada. Lo defendía una batería de 28 cañones y se encontraba dividido en diversas construcciones que se apoyaban sobre estacas, debido a la proximidad del mar y el terreno fangoso en el que se encontraban.

Es gracias al talento y a la intensa actividad de Patiño (El hombre a quien se debe la organización de la marina de guerra mejor preparada que España ha conocido hasta la Edad Contemporánea), a los que hay que agradecer igualmente, el establecimiento en Cádiz de la Escuela de Guardiamarinas.

El 27 de Diciembre de 1733, Isabel Herrera dará, con gozo su primer hijo a Raymundo, quien tomará al pequeño varón en sus brazos colmado de felicidad. El recién nacido se llamaba Miguel (Michael) y el lugar de nacimiento fue la ciudad de Waterford (Irlanda). El abuelo Michael antes de fallecer había hecho saber a su hijo que su descendencia naciera en Irlanda. Raymundo se tomó un año sabático para trasladarse con su esposa, a las verdes praderas de Erín y asistirla con ternura hasta el momento del parto. A Isabel le llegará la añoranza del azul cielo andaluz, mas también sabrá apreciar  los bucólicos paseos tranquilos en compañía de su esposo, atravesando las verdes colinas gaelas. Por cierto que desconocemos las razones por las cuales en algunos libros españoles figura Miguel como nacido en Gibraltar. Esto es un error.

Los negocios de Michael, entretanto habían sido confiados a la familia de Isabel y la parte correspondiente al consorcio Sutton-Walsh, era seguido regularmente por Thomas Sutton de Clonard,(c1700) primo de Redmond por la rama francesa. No obstante a Waterford o Wexford llegaban a menudo los barcos con matrícula inglesa de los Suttons, de manera tal que Redmond regularmente recibía informes de Cádiz.

De regreso a España, sabemos que en 1739, el almirante Juan José Navarro reunió un total de 15 buques (de los que 6 eran de la Real Armada y el resto pertenecían a empresas particulares y a galeones de la carrera de las Indias), para operar por el Atlántico y llevar refuerzos de Tropas al puerto de Génova. Entre aquellos busques se encontraba el "Orient", perteneciente a nuestro ancestro  que lo había reforzado en armamento, por orden Real. La Flota partió de Cádiz, pero debido al mal tiempo reinante, no pudo llegar a su destino, teniendo que recalar en los puertos de Cartagena, Barcelona y Tolón, antes de arribar a Portobello. En la mar logró eludir a los barcos ingleses comandados por los almirantes Haddock y Mathews, barcos que merodeaban por el Mediterráneo y que habían puesto cerco durante varios meses a puertos importantes como el de Tolón, en Francia.

Lo cierto es que Raymundo disfrutó de una larga vida para ver pasar los días y los acontecimientos desde su residencia gaditana. Allí le llegarían los ecos sobre la construcción del bello Palacio Real de Madrid y el fallecimiento de su amado Rey Felipe V, el 9 de Julio de 1746, quien había gobernado un gran imperio, en declive y, en condiciones terriblemente difíciles, durante 47 largos años. Le sucedió en el trono su hijo Fernando VI. Uno de los mejores monarcas que ha tenido España en toda su Historia.

La antigua Gades gozaba y sufría de la oscilante política española con respecto al comercio con América. Esta política iba desde una protección de su puerto netamente monopolística a una liberación que terminaría haciendo mucho daño a los intereses gaditanos.

Después de abrir el Océano Pacífico a cualquier buque español que cruzara Estrecho de Magallanes o el Cabo de Hornos, un real decreto del mes de octubre de 1756 pone fin al privilegio de Cádiz de ser puerto único, autorizándose otros seis puertos más en la Península y varios más en diversas islas americanas.

Por fortuna, y paralela a esta incipiente decadencia comercial gaditana, se inicia la reconstrucción y el fuerte resurgimiento de la Armada y de la Marina, con uno de los planes de estudios, en su escuela de futuros oficiales (Isla de San Fernando), más modernos de Europa.

Los Sottos (Suttons) con sus buques ayudarán a aminorar las periódicas hambrunas que recorrieron el territorio español durante los años: 1734, 1750, 1752, etc. fueron años de una falta extrema de recursos.

Su gran sorpresa y alegría será ver, como un primo suyo, también católico Jacobita y exiliado irlandés, es nombrado en 1754 primer ministro español. Su nombre: Ricardo Wall, y Devereux de Ballymagir, (1694 Nantes - 1777 Granada), - hijo de su tía Catherine Devereux,  con Mathias Wall, Señor de Kilmallok en Erín - tras la caída en desgracia del Marqués de la Ensenada. Ricardo había desarrollado en España su carrera política a la sombra del poderoso cardenal Giulio Alberoni.

Nos sería imposible mencionar este periodo de la Historia, sin rendir un emocionado homenaje a nuestro Ricardo, quien fue claramente junto con su predecesor el Marqués de la Ensenada, uno de los dos mejores ("Primer Secretario de Estado") presidentes del gobierno (1754 -1763) - valga utilizar el lenguaje actual - durante los reinados de Fernando VI,  y de Carlos III .

Nadie nos dirá lo contrario, si ha leído su biografía, que Ricardo Wall fue un gran protagonista y testigo de la Historia de España, Francia, e Inglaterra. Huérfano de padre, muerto en combate contra los ingleses, cuando Ricardo aún era un niño. Inteligente, leal y agradecido con sus soberanos, demostró grandes dotes como, militar, diplomático y político. Sus orígenes irlandeses en ocasiones, sirvieron a sus "enemigos" para tacharle de anglófilo o simpatizante de los ingleses protestantes.

Qué absurdo error, pensar que por llamarse Wall, dejaba de ser un irlandés Jacobita en el exilio. Ricardo fue un temible enemigo de los ingleses, camuflado por las sutilidades de la diplomacia, en Embajador en Londres, por ejemplo.

 No es un secreto que muchas de las personalidades del gobierno de su Graciosa Majestad, desconfiaban de él como si de la peste se tratara; Algunos de ellos como William Pitt, Primer Ministro, lo proclamaban abiertamente. Wall supo ser lo suficientemente hábil, como para organizar una red de inteligencia al servicio de españa y obtener así, regularmente,  informaciones privilegiadas sobre la política exterior inglesa, sus movimientos estratégicos, argucias y engaños.

Su error, siendo ya un político fue dirigirse a las autoridades eclesiásticas, sugiriéndolas:

  1. No ingerirse en los "Asuntos de Estado", en clara alusión hacia los Jesuitas.

  2. Dedicarse a las auténticas fuentes y prácticas de la vida cristiana. 

Todos sabemos que la Compañia de Jesús, como orden religiosa fue expulsada de España por un monarca católico como era Carlos III. Mas pocos saben que algunos jesuitas simpatizaban con las logias masónicas, - dirigidas básicamente por británicos anglicanos - cuando en realidad, la orden fundada por San Ignacio, se hallaba en plena batalla ideológica contra los postulados masónicos. ¿Habría sido un hecho que miembros de la auténtica masonería llegaran a "encriptarse" en la Orden de Jesús, para minarla así, desde dentro? - Sin dramatizar, pensamos que hay que admitirlo como muy posible. Ahora bien considerar a Carlos III, de tendencias masónicas, por aquello que ocurrió, es sencillamente estúpido. 

La opinión respecto a Wall, del Conde de Clonard actual, si fuere preguntado, sería la siguiente:

"Si Ricardo hubiera sido 10 años más joven y, asumiendo que Carlos III, como yo pretendo, hubiera continuado depositando en él su confianza y aprecio; tengo la convicción de que Wall habría dotado a España de una Flota y un Ejército, capaces de hacer sombra al Imperio Inglés. Mas créanme, no se trata de revanchismo irlandés, sino de puro pragmatismo; tal como Ricardo lo veía. De éso estoy convencido."

 

" Que a la prueba de su nobleza se añada que D. Ricardo Wall, Teniente General de los Reales Ejércitos de S.M., 

fue de buen grado:

primer secretario del Despacho Universal de Estado, 

Caballero de la Real Orden de San Genaro, 

y de la de Santiago;  y comendador que fue de Peñausende" 

***

Citación:

"D. Ricardo Wall y Devereux, fue testigo y actor en los tres primeros reinados borbónicos de la Península Ibérica, a la que llegó como paje y a la que sirvió con el remo, la espada y la pluma. El mito del "caballero irlandés" no nos presenta tal vez al político  más brillante del siglo, pero sí a un hombre fuera de lo común, poseedor de virtudes como la dignidad, la astucia y, sobre todo, la lealtad a su señor: 

"Perspicaz, hombre de mundo y de ameno trato, contábase Wall entre los que tienen don de gentes: su jovialidad característica no le abandonaba en las conferencias de oficio ni en las conversaciones familiares"

Escudero lo retrata como un hombre "sin grandes ambiciones personales, tolerante y flexible (…) independiente, digno y nada extremado". Un personaje paradigmático en el siglo XVIII español, un auténtico paraíso de fortuna donde todos tenían su oportunidad de medrar, hidalguillos, emigrantes extranjeros y refugiados políticos: 

"Gracias a su despejo natural y a su carácter insinuante, y a su ardimiento en las batallas, peleando a las órdenes del marqués de Lede y después a las del duque de Montemar y ganándoles el afecto, medró (…) Como en el campamento la voluntad de los generales, se sabía captar en la corte la confianza de los ministros" 

Citación del Dr. D. Diego Téllez, Universidad de la Rioja

 

Ricardo Wall fallecerá el 26 de Diciembre de 1777, colmado de dicha y sencillez, en su casa del Soto de Roma, muy cerca de la ciudad de Granada. En aquel lugar donde un día fascinado, decidió vivir su vejez. Muy lejos de Irlanda, pero.........¡ tan cerca de los suyos, en Cádiz !.

 

 

 

 

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