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1733. "El Primer Conde Español " |
Miguel de Sutton (Sotto) y Herrera.

Arcos de la Frontera
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A Rosario Guijarro de Sotto-Clonard (1925)
Camino salpicado de rosas, Fue el que de tu mano recorrí; Doncella bella y graciosa, Caminos de la Rioja, yo viví !
Añorándote voy junto a ella; Que evoca su tierna juventud. Allí la palabra marca huella, En tierras de terca rectitud !
Pues rosas, Rosario y Rioja, Me arrullaron aquellos días. ¿Cuan más, esperar se puede ? Senda de Rosas, Río Rioja.
Infancias de la Rioja (Clonard) |
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Todo cuanto rodeaba a Miguel (1733), hijo de Raymundo (Redmond), le ayudaría a hacer inolvidable su niñez. El afecto de las gentes del Sur; esa cúpula de luz y claridad..... el bello mar andaluz, y sus inigualables paisajes. Soñaría con aventuras de barcos y piratas sobre el mar y escucharía con atención las historias contadas por aquellos marinos, viejos lobos de mar, que aun veían cautivantes sirenas y dragones en islas perdidas suspendidas en el cielo. En su juventud Miguel estudió humanidades, matemáticas y navegación, todo ésto completado por disciplinas militares e idiomas. Raymundo le llevaba con frecuencia con él, en aquellas misiones que no le retuvieran mucho tiempo fuera del país. La cálida sombra protectora del padre se proyectaría sobre el doncel, para prepararse adecuadamente de cara al futuro. El 28 de Enero de 1756 contrajeron matrimonio Miguel de Sotto Herrera y Serafina Langton y Carew. La boda se celebró en la Iglesia Catedral de Cádiz, con gran ceremonia; la ofició su tío Jerónimo Herrera y fueron padrinos de la pareja, por parte de la novia, su padre, el naviero y comerciante galés Nicolás Langton Rooth. Por parte del novio, su madre, Isabel Herrera González. De Serafina sabemos que había nacido en Cádiz el 11 de Abril de 1741. Cuando tomó las aguas bautismales, sus padrinos (Nicolás Fernández del Castillo, Lorenzo Ley y Miguel Hoxey). le impusieron los nombres de Serafina Theresa. Era jovencísima cuando se casó, pues no contaba más de 15 años, mientras que su esposo Miguel tenía entonces 23 años. Podemos observar que entre los padrinos de Serafina, encontramos a Nicolás Fernández del Castillo, "testaferro" de los Suttons en la adquisición de barcos, tramitación de permisos, etc. De una manera o de otra siempre encontraremos o caeremos en el juego de las "alianzas familiares". Es de suponer en consecuencia que Serafina y Miguel se conocían desde niños. En 1741, bajo el reinado de Gorge II de Inglaterra, tendría lugar en Irlanda una terrible hambruna, que terminaría con el 15% de la población de entonces. Es decir: 300.000 habitantes de la Isla fallecieron por no tener nada que comer. Mientras tanto franceses e ingleses permanecían inmersos en una larga guerra en la que España se mantendría neutral. Son precisamente las fuerzas de ambos países que pelearían en Menorca por el dominio de la isla. A los ingleses les derrota una potente escuadra de 17 buques y doce mil hombres zarpados de Tolón, a las órdenes del duque de Richelieu. Los ingleses capitularán el 29 de Junio. El hasta ese momento gobernador británico de Menorca, William Blakeney, zarpará con sus tropas camino de Gibraltar, para nunca regresar. Los recién casados, ajenos o no, a la interminable tragedia irlandesa, instalan su domicilio en la calle del Mesón Nuevo, de Cádiz y adquieren una finca con residencia en el cercano pueblo de Sanlúcar de Barrameda. Se trata de un bonito lugar situado en la desembocadura del río Guadalquivir, célebre por su viñedos. Miguel participa también en la sociedad mercantil que posee su suegro, Nicolás Langton, y cuyo nombre era "Langton, Carew y Cía." Era una empresa que se dedicaba en 1760 a comerciar con América, Europa y otros lugares del mundo. con barcos propios o fletados. Entre la documentación de la época hemos encontrado el "Samuel" de 90 toneladas o con el "N.S. Dolores" de 296 toneladas que presumiblemente pertenecía a Miguel de Sotto aunque figuraba D. Nicolás Fernández como testaferro. A los dos años de casada, Serafina queda embarazada y da a luz el 1 de Enero de 1759 al que habría de ser su primogénito. Siguiendo la costumbre se llamará Raymundo, como su abuelo paterno. Lo bautizará en la catedral de Cádiz Don Jerónimo Herrera, tío de su madre, quien ya había casado antes a Serafina y Miguel. en la misma Iglesia. Los padrinos fueron Raymundo de Sotto, el abuelo paterno del niño y la hermana de su madre, Josepha Langton. En 1759, por el contrario fallece el monarca reinante, Fernando VI, que no pudo soportar la tristeza que le produjo la desaparición, unos meses antes, de su esposa Bárbara de Braganza. En la fecha de su óbito, el día 10 de Agosto, nuestro rey solo contaba con 46 años. Le sucede en el trono su hermano Carlos III, hijo de Felipe V y de su segunda esposa, Isabel de Farnesio. Carlos quien fue antes rey de Nápoles, llega a España el 17 de Octubre de ese mismo año. Hasta el puerto de Barcelona, le acompaña una escuadra de 20 buques al mando del almirante Juan José Navarro, Capitán General del Departamento Marítimo de Cádiz, Director de la Real Armada y primer marqués de la Victoria. Enarbola su insignia a bordo del navío "Fénix". Otro marqués recibe oficialmente al monarca en la Ciudad Condal, el marqués de la Mina, Virrey de Cataluña y prestigioso general. Miguel y Serafina serían padres de nuevo en 1761, con el nacimiento de Lorenzo, su segundo hijo. Los astilleros de Cádiz, por ésa época, al igual que los del Ferrol y Cartagena, trabajan incesantemente para aumentar todo lo posible el número de navíos de guerra en nuestro país. Y es que nuestro rey, siguiendo la política de Ensenada, se había propuesto rearmar a España, por necesidades evidentes expuestas en anteriores capítulos. Al mismo tiempo se reorganiza nuestro ejército, se fortifican no solo las principales plazas de la península, sino también la de nuestras colonias en América. Sin embargo la marina mercante comienza a acusar los efectos de la guerra colonial entre franceses e ingleses; la cual trae consigo un grave incremento de la piratería, sobre todo inglesa, y de ataques injustificados a barcos neutrales, bajo pretexto de perseguir un posible contrabando de guerra. Las reclamaciones que efectúa España al gobierno francés son atendidas, pero no ocurre lo mismo con el gobierno de Inglaterra (como era de esperar), que muestra con sus piratas y corsarios una vergonzosa tolerancia. Esta es una de las razones que llevan a firmar entre franceses y españoles en París, el 15 de Agosto de 1761, lo que se conocería más tarde como el famoso "Pacto de Familia". Carlos III por parte Española, y Luis XV rey de Francia, quedan muy satisfechos con "la alianza", la cual, llegará a molestar e indisponer en grado sumo a la Inglaterra de George III (1760-1820). |
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Carlos III de España |
Los británicos, haciendo uso de un "cierto cinismo" calificaron la nueva alianza como desestabilizadora de la paz. Ricardo Wall, por España, ni desmintió ni prestó oposición a tal acusación al igual que Francia y, la guerra según Londres se hizo inevitable. Inglaterra y Holanda terminarán enfrentándose a Francia y España, dando así al traste con la paz y prosperidad que aquí se venía disfrutando desde la época de Fernando VI. Para ser justos, España no estaba aun preparada para este enfrentamiento bélico; - "modernizaba su flota y su ejército continuamente" - |
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España necesitaba tiempo para cubrir sus necesidades defensivas y, ésto es precisamente, lo que Londres no estaba dispuesto a conceder. Salvo las acciones que llevan a cabo las tropas españolas contra Portugal, tradicional aliado de los ingleses y país que ocupan nuestros soldados, el resto de los enfrentamientos bélicos son un auténtico desastre para España. Las potentes y mejor mandadas escuadras de ingleses y holandeses barren literalmente en todos los frentes a nuestras fuerzas navales y a la de nuestros aliados. Sufrimos derrotas en Filipinas, Cuba, Panamá, etc. Ante esta situación realmente calamitosa, el monarca español, se vio obligado a firmar la paz con Gran Bretaña, en París el 10 de Febrero de 1763. Y, "como una guerra desgraciada es imposible que produzca una paz ventajosa", según palabras de nuestro familiar, Ricardo Wall y Devereux, franceses y españoles se ven obligados a entregar a los ingleses territorios tales como Florida, el este y el oeste del Misisipí, Menorca, Senegal, grandes posesiones en la India, Canadá, etc. La paz de París fue sólo una tregua, pues resultó inadmisible para Francia, humillante para España e insatisfactorio para Londres. De ahí, más que nunca que España comprenda la necesidad urgente de seguir aumentando su potencial bélico y la de consolidar por todos los medios una fuerte alianza con los franceses El Gobierno español, forzado por esa derrota, emprende rápidamente la reforma del ejército, que ya se había iniciado a comienzos del siglo XVIII, bajo el reinado de Felipe V. Se crean academias militares en las que los oficiales reciben una formación adecuada y que esté al día con los procedimientos al uso en las demás potencias de Europa respecto del arte militar. Se instituye en Segovia la Academia de Artillería, que se convertirá en la más importante de su género. La de Caballería, se instala entonces en el Puerto de Santa María; La de Infantería en Ocaña y la de Ingenieros en Alcalá. Las autoridades se cuidan de hacer redactar libros de texto adecuados y las academias comienzan a disponer de brillantes planteles de profesores que logran estar a la altura de las reformas emprendidas. Se desea por todos los medios no perder esa oportunidad de hacernos con un ejército mejor en todos los sentidos. Los años de guerra naval generalizada contra ingleses y holandeses fueron, sin duda, tiempos que originaron serios trastornos a la economía y a los negocios de ultramar de Miguel de Sotto. Con tesón y voluntad de hierro, reabrió mercados, reconstruyó naves e intentó recuperar el tiempo perdido con el fin de recuperar las pérdidas ocasionadas por la última guerra. Redmond, su padre, aquel viejo teniente de navío que, ya achacoso, pasaba sus últimos años de vida bajo el sureño y radiante Sol de Cádiz, había solicitado al monarca español, la distinción y el privilegio de Castilla; de reconocer en su hijo, la nobleza e hidalguía de sus antepasados, para que ésta se perpetuara en la España y en la Europa Católica. (Recordará el lector que el rey Inglés, había desposeído a los Suttons de sus cartas de nobleza y patrimonios inherentes a la tierra). Con tal fin nuestro anciano ancestro se desplazará a Dublín en 1758, para solicitar a Lord James Mac Culloch, "Rey de Armas del Ulster" se le expida un ejemplar certificado de su árbol genealógico y estirpe. Una vez en sus manos el viejo Redmon, portará una copia hasta Cádiz en sus propias manos temblorosas, y confiará su custodia a sus descendientes. El documento es un pergamino de gran belleza, cuyo original fechado posteriormente en 1764. sobrevivió a la guerra civil española; gracias a un "falso muro" que nuestros abuelos construyeron, en cuyo hueco, también escondieron un impresionante cuadro de nuestro bisabuelo el General Serafín María Edmund de Sotto", preceptor y consejero privado de nuestro rey Alfonso XIII. En 1764. Miguel, como decíamos, recibía con júbilo en Cádiz el original del documento, gracias a la gestión de su difunto padre (f.1760). Habían transcurrido 6 años, mas eso no fue un impedimento para que Carlos III, reconociera el Condado de Clonard, como título del Reino de España el 20 de Enero de 1770. Sin embargo todo parece indicar que fue recomendado cambiar ""oficialmente" nuestro apellido De Sutton por De Sotto. Permítanos señalar que: "El Conde de Clonard actual se ha llegado a preguntar si la Invasión de Cádiz, el siglo anterior, por el Conde de Essex, llamado Robert Sutton y Tudor (Devereux), fue la razón suficiente para el cambio de apellido - En el siglo XVIII, no podía ser un misterio para el Monarca Español, que la llamada "Reina Virgen"; Isabel I de Inglaterra; había estado casada al menos una vez con el Conde de Leicester (un Sutton de nuestra familia protestante) - y de cuya unión habían nacido dos hijos: Francis y Robert". "And Elizabeth's real reason for posing as the Virgin Queen,--announcing at the very beginning of her reign that no Tudor should follow her upon the throne,--may well have been the union of England and Scotland under one sceptre; and this grand concept, carried to fruition through the sacrifice of her husband, and her family, and who shall say how much of her own heart, is perhaps in its unselfishness the one bright spot in the whole ghastly tragedy." Pero volvamos a los tiempos de Carlos III y de Miguel, Eran días en los que España convulsionaba con un violento motín, muy a la española, que tuvo lugar en Madrid el 24 de Febrero de 1766. Nuestro Rey había querido cambiar muchas costumbres en poco tiempo, entre ellas, la vestimenta. Su ministro el Marqués de Esquilache, había decidido castigar con penas de multa y cárcel el uso de la capa larga y del sombrero redondo, a los que deseaba sustituir por la capa corta y el sombrero de tres picos. Mas la medida provocó inesperadamente, el primer alzamiento popular de la historia de España. Probablemente Miguel de Sotto, nacido en Waterford, y con el apellido cambiado; por cuestiones de sensibilidad gaditana......, debió tardar varios días para salir de su asombro "el pueblo contra su Rey por una capa y un sombrero !"......y por la espada que podía camuflarse bajo la capa!. Como quiera que sea, en ocasiones son necesarias varias generaciones para adaptarse a un país. Pero nuestro buen rey Carlos, proseguía la reforma de España y tomó en conciencia sabias medidas, y como siempre ocurre en estos casos, algunas de ellas, siguieron siendo impopulares, aunque no es menos cierto que, cultura y tecnología eran dominios que habían sido reservados a las elites durante lustros, y no al pueblo. "Ese pueblo español que tanto amamos, pero que vivía en la ignorancia". Se legisla tanto sobre aprovechamiento de bosques, praderas y aguas, que sobre los contratos matrimoniales. Se dictan instrucciones sobre los llamados diputados del Común o se expulsa a los jesuitas acusándoles de instigadores y promotores de motines como el de Esquilache.... Con más aciertos que yerros, el rey emprende un amplio programa para modernizar un pueblo que, con cazurra obstinación, se opone con frecuencia a todos los cambios; también a los que resultan urgentes o imprescindibles. El grado de incultura y de cerrilismo es vergonzante en algunos casos. Pero el Monarca intenta una y otra vez reorganizar las economías, derivar hacia la industria la actividad de los españoles, hacer caminos y mejorar los existentes, poner al día los ejércitos, las haciendas y las ciudades, repetimos. Claro que, todo esto, costó mucho dinero, de tal manera que las arcas reales se vaciaron con rapidez; razón por la cual, La Corona solicitó empréstitos de sus vasallos mas ricos. Naturalmente Miguel de Clonard, no encontró anormal, que el monarca recurriera a este procedimiento bastante usual en Irlanda, Francia e Inglaterra, pero extraño entre una nobleza española, habituada a pagar pocos impuestos, en asuntos relativos a la "Cosa Pública". Nuestro "gran abuelo" Miguel, asumió una importante parte en los esfuerzos de guerra, - según la experiencia y tradición de sus ancestros, - en los seis años que median entre 1772 y 1778, se hizo acreedor del "Tesoro Público" en una suma de 11.747.785 reales de vellón !. Se trataba de una cantidad de vértigo en aquellos años; y que representaba, para ellos, el fondo de maniobra de la familia. Y como los empréstitos no fueron, a nuestro entender, nunca devueltos por el Tesoro - este hecho, marcó sin remedio el declive económico de Miguel y de su descendencia -. Otros clanes irlandeses más conservadores invirtieron desde sus inicios, en terrenos y viñedos andaluces, con lo cual se vieron mucho menos afectados que los nuestros. Los aportaciones de Miguel fueron destinadas a la construcción y armamento de naves de guerra para la Armada Real, y al mejoramiento de los Reales Arsenales, como por ejemplo, la fortificación del Trocadero (Cádiz). Esto permitió un cierto desarrollo de los Astilleros de los Sottos, pero al no tener ingresos, lo que ocurría era económicamente aberrante, ya que transformaban el disponible en inmovilizado, y éste último, era a su vez transferido al Gobierno, para su uso discrecional, pero sin contrapartida económica. Fue por decirlo de alguna manera, dar por bueno, el principio de "Matar la Gallina de los Huevos de Oro". Raymundo de Sutton y Langton, el 27 de Noviembre de 1771, propinó a su padre una sorpresa sin precedentes. "Miguel es informado por el joven hijo de que no desea ser marino; abandonando así una tradición de casi tres siglos en el seno de los Suttons". Así pues, nuestro primogénito y futuro segundo Conde de Clonard, sentará plaza de cadete por real gracia en el Regimiento de Reales Guardias Españolas de Infantería. Fue aquél un acontecimiento que probablemente vino acompañado de dudas y discusiones familiares. Abandonar la "Real Armada" por la carrera militar en el "Ejército de Tierra", no tenía precedentes familiares. Miguel debió hasta soñar que sus ancestros interrumpían su descanso eterno para impedir "tal disparate" al joven Clonard. Raymundo desde esta perspectiva dio otro paso importante e innovador en la familia, pues sin él saberlo, inauguraba un periodo, de doscientos años, en los que los Suttons iban a dedicar su vida ininterrumpidamente al Ejército. Sus inicios en el servicio a la Patria los pasó en acuartelamientos de Andalucía y cuando cumplió los 20 años, le llegaron los primeros escarceos amorosos y las primeras acciones bélicas. España se encontraba junto a Francia, en guerra contra Inglaterra. El 8 de Septiembre de 1779, Raymundo participó con su Regimiento de Reales Guardias en el sitio de Gibraltar. El joven Raymundo vería con tristeza cómo el almirante Rodney rompía el cerco del Peñón, accediendo a sus aguas y desembarcando en él con hombres, municiones y diversos pertrechos. Tras auxiliar la fortaleza, la flota del almirante volvió a partir rumbo al Atlántico. Tenían los británicos a Gibraltar magníficamente fortificada, con numerosas baterías artilleras de gran calidad, instaladas en la Roca. Utilizaban sabiamente la topografía de la colonia, habiendo hecho en ella, numerosos cortes y taludes. Se calcula que por el gran interés que depositaba la Corona Británica, en aquel reducto, ésta había invertido en tan estratégica plaza, alrededor de 40 millones de reales que sirvieron para hacer inexpugnables sus fortificaciones. La guarnición se componía de 7000 soldados, la mayor parte veteranos. Al mando de la plaza contra la que peleaba Raymundo, se encontraba un experto gobernador inglés llamado Lord George A. Elliot (1717-1790), llamado por los suyos: "Viejo Gallo de la Roca". La batalla por la reconquista de Gibraltar fue dura y cruenta. En esa lucha que duró cinco años, la familia de Clonard aportó también su sangre y, la vida de alguno de sus miembros. En el largo y sangriento bloqueo, las tropas de tierra franco-españolas, estuvieron comandadas por un por un inteligente militar francés, el mariscal Crillon, que previamente, había expulsado de Menorca a los ingleses. Las fuerzas marítimas estaban dirigidas por el indeciso general español Ventura de Córdoba y, a pesar de que las tropas la coalición tenían buena preparación y de que llegaron a instalar docenas de cañones que los ingleses no lograron detectar, les fue imposible resistir el terrible bombardeo que realizaban las baterías del Peñón. Éstas al ser de mayor alcance que las de la coalición hispano-gala, desmantelaron gran parte del ataque aliado. Los fuertes de San Martín y del Reducto no pudieron contrarrestar el fuego inglés, aunque dañaron seriamente algunas zonas de la inexpugnable fortaleza. El invento del ingeniero francés D'Arzon, "Las baterías flotantes" pudo haber conseguido desmoronar varios paramentos de los muros, pero cuando estaban batiendo a los sitiados con su poderoso fuego, el las baterías se produjo un gran incendio que resulto imposible sofocar. Una de las que más destacó fue la denominada "Pastora", que también se incendió. Sin embargo causaron tantos daños en las defensas Inglesas que Lord Elliot prohibió a sus tropas salir del fuerte. También en el año 1779, Miguel, Conde de Clonard aceptó el nombramiento de Regidor de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda, cargo que mantuvo hasta llegada su vejez. No todo por supuesto fueron honores y alegrías en el hogar de los Clonard. El 17 de diciembre de 1786, - Lorenzo, su segundo hijo varón de 24 años, fallecía en combate - en otro intento por recuperar Gibraltar. Al igual que su hermano mayor, había decidido entregarse al servicio de las armas y a las armas se dedicó con bravura, por lo cual el Rey le concedió la encomienda de Bolaños en otra acción previa a la de la Roca, durante la cual resultó herido, con motivo de la descubierta sobre una casamata inglesa. La condecoración estaba pensionada con 20 doblones (?). |
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La descendencia de Miguel de Sotto y Serafina Langton fue la siguiente.
Nuestro primer Conde de Clonard en España, fallecerá en Madrid el 21 de Diciembre de 1788 en su residencia sita en la Plazuela de Santa Clara, casa primera. Según la partida de defunción, se le dio cristiana sepultura dentro del recinto de la Iglesia de Santiago Apóstol, de esta misma Villa. Mas........, ¿Qué hizo que Miguel y su familia abandonaran su amada Cádiz ?. ¿Qué ocurrió con su flota mercante ?. |
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