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1784.  "De Cádiz a Barcelona"

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Raymundo de Sotto y Langton.

 

 

Escudo de Armas en 1800

 

"La Historia del Ejército Español, ofrece un interés tan vivo como transcendental. Es la Historia de una Institución que vive en el seno de la sociedad, que constituye su principal fuerza y que viene enlazándose en la larga escala de los siglos, con nuestros recuerdos más venerados y con nuestras más gloriosas tradiciones".

 

"Reclamo la indulgencia de mis lectores. La vanidad es un sentimiento enteramente extraño a mis escritos. No he tenido más ambición que la de apreciar el Honor y la Gloria de mi Patria, y de sus leales defensores".

 

"Rindamos homenaje a la distinguida clase que hoy como ayer, vela por la dignidad e independencia del Trono y de su Pueblo. La esencia de nuestra España"

Clonard III

 

Raymundo Sotto de Clonard y Langton, tras pasar 12 años de Cadete, es promocionado al cargo de Alférez de Fusileros, por Real Orden del 19 de Febrero de 1784  y, previas unas cortas vacaciones con sus padres y hermanos en la residencia que entonces tenían en la calle de Almonte en Sanlúcar. Durante aquellos días recibe en Cádiz un despacho, en el cual se le notifica , que ha sido destinado al Regimiento de los Guardias Reales que en Barcelona manda el Conde de Asalto.

Poco después de llegar a Cataluña, asciende a Alférez de Granaderos y en uno de los numerosos bailes que se organizan en la ciudad condal, conoce a una rubia y esbelta joven, sobrina de un brigadier de los Reales Guardias. Ella se llamaba Ramona Abbach y Casaviella. Ambos terminarán enamorándose y decidieron unir sus vidas con los vínculos del matrimonio.

II Conde de Clonard

Podemos apreciar en Raymundo dos hechos bastante novatorios y fundamentales en esta familia de españoles-irlandeses:

  1. Aunque Barcelona es una ciudad marítima, él profesionalmente ha roto con el mar.

  2. Su matrimonio se escapa al juego de alianzas familiares, que hasta ahora hemos visto, y ésto por segunda vez en la Casa  de Sutton. (Recordemos que el capitán de navío Michael Sutton, una vez viudo esposa a la gaditana Francisca Arroyo, de la cual, no sabemos prácticamente nada; mas podemos suponer que fue también un matrimonio primado por el amor).

Pero a un oficial de la época, le era mucho más fácil enamorarse que casarse. Para esto último, había varios permisos que resultaban imprescindibles solicitar, con el fin de poder llevar a cabo la ceremonia, de acuerdo con las nuevas Ordenanzas Militares que el rey Carlos III dictó antes de morir en 1788.

En tal ambiente de reformas se encontraba nuestro joven enamorado que, el 20 de abril de 1778, solicitó de sus padres la autorización pertinente para contraer matrimonio. Documento que queda formalizado ante el escribano real (notario) Don Carlos Pérez Díez.

No es la única autorización que Raymundo necesitará para casarse. También se requería el permiso Real para la Ceremonia. El Conde de Asalto, su jefe,  a solicitud del propio Raymundo, demanda en oficio-circular del 22 de octubre de 1788 el permiso Real para que su joven oficial pueda contraer nupcias.

También por este motivo la futura desposada tuvo que solicitar el oportuno permiso paterno fechado el 17 de Octubre de 1788, ante notario, para contraer matrimonio y, posteriormente el consentimiento Real.

La Boda tuvo lugar en Barcelona; el 17 de Diciembre de 1788 en la Iglesia de Ntra. Sra. de la Merced de Barcelona.  Ramona, la novia, había nacido en Tortosa el 7 de Agosto de 1762. Su padre era el Teniente Coronel de Infantería, de origen alemán, Don Johan Abbach (muerto en combate durante el asedio de Argel en 1775, cuando estaba a las órdenes del General O'Reilly) casado con Doña Ramona Casaviella, su viuda madre.

Johan sirvió a la Corona de España desde 1759 y había nacido en 1732 en la Baja Sajonia. Su regimiento de origen se llamaba:"Regimiento Suizo de Saint Gall Dunnant". Parece ser que el desembarco de las tropas de infantería españolas, se realizó con poca cobertura, mientras que la respuesta de la plaza asediada, - nido de piratas -,  fue contundente. La invasión se dio por abortada y de los hombres que permanecieron en tierra para proteger la retirada el 25 de Julio de 1775, perdieron la vida 470 hombres, entre los cuales se encontraba nuestro teniente coronel Juan Abbach.

La joven novia que contrae matrimonio con Raymundo de Sotto, quedó por lo tanto, huérfana de padre,  a la temprana edad de 13 años; su madre fallecería 4 años más tarde. En tales circunstancias Ramona fue adoptada por su tía materna Josefa-Francisca Casaviella Caballero y Joseph Miguel Álvarez de Nava y López de Alcaraz, su esposo - II Marqués de la Granada, Brigadier de los Reales Exércitos y Capitán del Regimiento de Reales Guardias de Infantería Españolas - Al no tener descendencia el matrimonio, Ramona heredaría el título de sus tíos y padres adoptivos.

En los últimos días de 1788, Raymundo recibe la triste noticia del fallecimiento de su progenitor el 21 de Diciembre. Miguel no ha podido conocer al mayor de sus nietos, que es una preciosa niña que les nace a Ramona y Raymundo el 13 de Septiembre de 1789, la cual será bautizada con el nombre de María Ramona.

Miguel lo dio todo por la Corona y por España, aquellos casi 12 millones reales de vellón, que el primer Conde de Clonard había aportado a título de préstamo al esfuerzo de modernización de las Defensas de Cádiz y de la Real Armada en general, permanecían impagados en su totalidad, cuando le sobrevino la muerte.

La pobre Serafina Langton, su viuda se verá en la necesidad de hacer llegar al monarca una dramática carta, en la cual le informa con todo detalle, sobre sus problemas pecuniarios, casi al límite de la supervivencia e implorando a Carlos III que solucionara esas deudas.

Efectivamente Miguel en su testamento hace alusión a las deudas contraídas con los proveedores y subcontratantes de los 'Astilleros Corporativos Familiares : Sotto-Langton-Carew-Herrera...etc.' Es muy posible que de Clonard se instalara en Madrid, por un tiempo, a fin de negociar el cobro de la deuda con la Tesorería Real. Lo que probablemente Miguel ignoraba entonces, es que las Arcas de la Tesorería, de nuestro buen Rey Carlos, permanecían aún casi vacías. "En este aspecto los ingleses nos superaban con creces, ya que los esfuerzos de guerra y modernización de infraestructuras, flotas, etc. eran asumidos por la nobleza y burguesía británica, sin vacilación alguna. Se consideraba incluso una cuestión de honor y dignidad. Al margen de que el engranaje económico inglés funcionaba". Desafortunadamente en España, la "picaresca" no era precisamente monopolio de los más desfavorecidos; y las alergias al "Recaudador de Hacienda" podían ser epidémicas.

Pues bien, Serafina, tras perder al esposo, iba a quedar prácticamente sola, pues Nicolás, su tercer hijo, una vez casado, optó por instalarse en América, como ya lo habían hecho su hermana y su cuñado. Nicolás fue gobernador de Darien, falto de salud  se trasladó a la Capitanía de Nueva España, donde falleció pocos años después. Parece ser que quedan descendientes de esta rama de los Sottos o Suttons en Puerto Rico y Estados Unidos. Probablemente siguiendo los pasos de la rama familiar francesa de Thomas Sutton de Clonard, cuya trayectoria fue inversa a la de Miguel en los aspectos económicos.

Nuestra "gran-abuela" viuda, terminará por regresar a Cádiz, con Miguel, el benjamín, que contaba entonces con 22 años. Ella había hablado precisamente del "pequeño" a Carlos III para poner aún más en relieve, su difícil situación, confiando en que el Soberano, diera orden de rembolsar al menos una parte del Empréstito Real, que adeudaba su difunto esposo Miguel de Clonard.

Pero dicen que el hombre propone y Dios dispone. Y así ocurrió. Parece ser que "Miguel-júnior" disfrutó y, después padeció, de un turbulento y prolongado amor. El joven letrado en humanidades optó por abandonar las pompas de este mundo, retirándose a la humilde vida de un monasterio, donde ingresó y profesó como fraile agustino.

Sabemos que Serafina permaneció viuda mucho tiempo hasta fallecer un día del año 1817, con 76 años. El óbito tuvo lugar en su casa de Cádiz, dentro del Barrio de Santa María. "enterrándola en la bóveda familiar con los demás familiares" según dejó escrito su hija María Francisca. No hemos logrado, sin embargo, averiguar la situación exacta de la citada bóveda.

 

1789-1799

En 1789 Europa entera comienza a convulsionarse con las noticias que llegan de Francia. Y  hacia París y  sus algaradas revolucionarias es donde miran los países de aquel final del siglo XVIII.  La sociedad española recibe con ánimo contradictorio cuanto allí acontece. Hay a quien les ilusiona la Revolución Francesa. A otros por el contrario les llenará de terror. Para todos los europeos será de un impacto tremendo la muerte en la guillotina del monarca francés, Luis XVI. - la Revolución había sido precedida de una gran hambruna de la cual poco se habla.

El Conde de Aranda propugna ante nuestro soberano, Carlos IV, la neutralidad en los graves acontecimientos del país vecino, a la Corona, le quedaban dos opciones; una la neutralidad, o bien la más digna y honorable en semejante contexto: "preparar una posible declaración de guerra". (económicamente poco aconsejable).

 

Los primeros meses de nuestro joven matrimonio, están llenos de noticias, que por su gran interés, ellos como todo el mundo siguen de forma expectante. Las tensas relaciones a las que se ve abocada España con el país vecino llevan finalmente a Carlos IV a declarar la guerra a la Francia revolucionaria.

Son los estertores de un siglo XVIII que acaba con las tensiones propias del gran pulso que se disputan tres países en el reajuste del poderío mundial.: Inglaterra, Francia y España. Las tres buscan a través de ese pulso, mantener o recuperar la supremacía sobre los demás. 

 

Son convulsiones que aunque en menor grado afectan también a otras naciones como Prusia, Holanda, Austria o Rusia, cuyos cañones habían enmudecido después del tratado firmado el año 1748 en Aix-la-Chapelle

Pero la paz, para los principales contendientes que firmaron ese tratado, duró muy poco. Francia, Holanda, Inglaterra y España no han dejado prácticamente de hostigarse a lo largo del siglo que ahora llega a su fin. Por si fuera poco, rivalidades y enfrentamientos se han llevado también al continente americano. 

Muchos Sutton de Clonard  franceses, retornarán a Wexford y Waterford en Irlanda. durante aquellos años y multitud de familias francesas esencialmente ligadas a la afeudalada aristocracia francesa se refugiarán en los países vecinos.

Retrocediendo algo en el tiempo, Francia, en sus posesiones de América del Norte, había hecho  una magnífica política de logística militar: construyó nuevos fuertes y las tropas de la flor de lis supieron desplegarse hacia los puntos más estratégicos. Pero las miras de los monarcas británicos -hábiles, organizados y más previsores que sus vecinos-, consiguieron aumentar aún más su fuerza naval de tal manera que los ingleses pudieran hacerse, - como así ocurrió - con el dominio del Atlántico. Controlaron y dispusieron a su merced de las rutas marítimas, dejando aislados a los franceses en la metrópoli y ocasionándoles la pérdida de Quebec en 1759.

"Dans la nuit du 12 au 13 septembre 1759, les Anglais donnent l'assaut aux troupes françaises regroupées près de la ville de Québec....."

 

Montreal, su Capital, caerá poco tiempo después y con ella el dominio galo llegó a su término en Canadá.

 

Tardará algún tiempo Francia en tomarse la revancha sobre estas acciones y en 1781 (después de recomponer su flota), se opone de nuevo a sus tradicionales enemigos. Con la Ayuda de Holanda y de España, cuya cooperación busca, consigue la independencia de las colonias británicas de América. (Digamos de paso que el Lugarteniente del General Lafayette era un oficial llamado "El Caballero de Clonard" perteneciente a la rama  de nuestra familia franco-irlandesa" - razón por la cual, los nuestros compartieron la revancha ciertamente).

 

El bloqueo francés de Yorktown obliga a rendirse al general de Gran Bretaña, Marqués de Cornwallis, siendo inútil el valeroso esfuerzo del Almirante Rodney y su importante triunfo naval en las Islas Saints. Algo más al Sur, el general español Gálvez derrota sin paliativos a los ingleses, expulsándolos de la Florida y de Georgia. Finalmente y por el tratado de 1783, el Reino Unido tuvo que reconocer la independencia de las trece colonias que con el correr del tiempo darían origen a los Estados Unidos de América.

 

En el hogar de Raymundo de Clonard, todos estos hechos son seguidos muy atentamente, no sólo por su condición militar, sino también por razones comerciales y familiares. No olvidemos que su hermano Nicolás reside en América y su hermana y su cuñado viven en Nueva España. En la correspondencia que nos llega de América ellos comentan los incipientes movimientos independentistas que comienzan su aparición en la España de Ultramar.

 

Desde el Regimiento de Guardias Reales, hay otro punto de mira obligado: La Corte. No faltan, entre los militares, abiertas opiniones ante las noticias que llegan desde Madrid. Se murmura por ejemplo que el Rey Carlos IV es un hombre de poco carácter; que su mujer, la reina María Luisa, y la camarilla de cortesanos que rodea a la soberana, se han hecho en Madrid, con el poder efectivo del monarca.

 

En 1793 el Conde de Clonard comenzó a albergar la esperanza de un nuevo ascenso, con destino en Madrid, la Villa y Corte, proyecto que, como es natural, no ilusiona en absoluto a su mujer, pues ello la obligaría a alejarse de una ciudad en la que ha vivido siempre y en la que tiene su ambiente familiar y social.

 

Pero no es camino de Madrid, sino hacia la frontera francesa donde un día tiene que salir precipitadamente Raymundo de Clonard. En efecto el 15 de Abril de 1793, el General Ricardos ha invadido por los Pirineos Orientales el territorio francés. Raymundo se encuentra a la sazón destinado en el Segundo Regimiento de Guardias Reales de la Infantería Española, compuesto por 3.400 hombres uniformados con un bonito traje compuesto por casaca azul con chaleco y pantalón blancos. Desfilan marcialmente, como era costumbre al son de tambores y pífanos.

 

El Segundo Regimiento de Guardias Reales, tras cumplir la orden de cruzar los Pirineos, penetra en el Rosellón, aquel territorio que fue español en otros tiempos y que perdimos. El general Ricardos ataca los fuertes de Bellegarde y los Baños, obligando a los franceses a retirarse hasta Perpiñán, para allí hacerse fuertes y defender la plaza. El regimiento de Raymundo avanza a través del Coll de Portéis, y después de conquistarlo, de Clonad, recibe órdenes de construir unos atrincheramientos para cercar completamente el castillo-fortaleza de Bellegarde, que resiste bravamente. El día 21 de Mayo, nuestro joven oficial es herido de bala en la cadera izquierda. Se trata de una lesión leve, pero el impacto le hace caer al suelo, lo que le origina una fuerte contusión en la cabeza. Se le retira a la retaguardia y en ella se repone rápidamente.

 

Es en la retaguardia y cuidando su salud, donde le llegará una misiva anunciándole que su esposa se encuentra en periodo de gestación. El fruto de este embarazo será un niño (y vaya que niño !). Se llamará Serafín María y nacerá el 12 de Octubre de 1793 en la ciudad de Barcelona. El Bautizo se realizará en la Iglesia de Ntra. Sra. del Pino, a las pocas horas del nacimiento.

 

Con posterioridad a esta última fecha, el Ejército Español llevará a cabo multitud de acciones, en los Pirineos Orientales, con objeto de proteger las fronteras de España; sólo nos limitaremos a resumir en pocas líneas los triunfos obtenidos en el Coll de Banyuls, Coll de Suro, Ballery, Puig de la Calme y Pla de Erás. El enfrentamiento que hubo lugar entre las fuerzas del general francés Courten y las tropas españolas al mando del general José Iturgaray. Relevante fue también la conquista del impresionante fuerte de Saint Telmo, cuya artillería causó grandes daños a los españoles, no permitiendo por lo tanto, a las fuerzas hispanas seguir avanzando para tomar Perpiñán.  A pesar de todo, el General Ricardos actuó como un inteligente estratega, y con los medios que contaba, logro que nuestras tropas obtuviesen excelentes resultados, limpiando de enemigos la frontera.

 

No transcurrieron muchos meses sin que Raymundo pudiera hacer una escapada a Barcelona, para conocer a su hijo Serafín.  Será pues en Barcelona donde Raymundo se enterará que el General Antonio Ricardos ha perdido la vida. Su designado sucesor, el general O'Reilly, muere a su vez, camino de su nuevo destino, recién nombrado. Y finalmente, el Conde de la Unión asumirá el mando de estas tropas, el cual, verá caer en manos de sus enemigos las plazas tomadas con tanto heroísmo en la campaña anterior. "De la Unión" perderá también la vida en uno de los combates y será sucedido por el Marqués de las Amarillas.

 

No sin cierto pesar, Raymundo regresará de nuevo al frente de batalla; en aquellos días la paz de  las familias de los militares, se veía alterada constantemente por los graves y continuos enfrentamientos que iban sucediéndose en el campo de operaciones, acompañadas de importantes bajas.

 

Ni el Conde de la Unión, ni el Marqués de las Amarillas fueron jefes que supieran igualar el genial caudillaje o la brillante inteligencia del general Ricardos. Las fuerzas que tuvieron a su mando, mal organizadas y peor equipadas, insuficientes para llevar a término las misiones que se les confiaban, contra un país que había comenzado a superar los desórdenes y los avatares de 1789. Francia había demostrado ser de nuevo una nación pujante y poderosa, contra cuyo ejército, no valían improvisaciones ni mediocridades.

 

El 4 de Septiembre de 1794, Raymundo es ascendido por méritos propios al grado de coronel. A finales de noviembre de ese mismo año, las fuerzas francesas penetran por primera vez en territorio español. La Plaza de Rosas resiste (puerto de gran importancia), pero los franceses consiguen ocupar la fortaleza de Figueras. El general Torres, que era su gobernador, se abstuvo cobardemente de plantar cara y de hacer frente al enemigo con los 9000 hombres y los 170 cañones con los que contaba, por lo que los galos tomaron la plaza el 28 de Septiembre, adjudicando a Figueras el calificativo de la "Belle inutile". Torres  fue juzgado por un tribunal militar que le condenó a muerte.

 

Los enfrentamientos se sucedieron sin tregua a lo largo de 1795. Raymundo que pelea con bravura contra el enemigo, ha tenido la precaución de trasladar a su familia hasta Madrid. Su madre, por otro lado, era ya una mujer muy anciana y en Cádiz continuaría. El tiempo ahora que no puede ver a su familia le parecerá eterno, mas de Clonard, en aquellos días sabía donde estaba su sitio.

 

El Regimiento de Guardias Reales que tiene bajo su mando el Conde de Clonard, flanqueado por las fuerzas de Urrutia que le cubrían con baterías artilleras el peligroso paso del puente de Esponella, logra conquistar el estratégico Coll de Portelle. Este hecho facilita el movimiento de los flancos laterales de nuestro ejército, mandado ahora por Vives Iturrigaray. Al avanzar vives sobre su posición izquierda, el alto mando francés creyó que tenía cortada la retirada, pugnando por atravesar el río Fluvia, pero allí es batido por un Cuerpo de Caballería que, después de derrotar a las tropas galas, se retira para permitir el ataque del ala derecha del ejército español. En ese ala se encuentra el Segundo Regimiento de Guardias Reales del  Coronel Raymundo de Sotto.

 

Mientras tanto, la encarnizada batalla continúa, Urrutia observa el ataque desde Orriols, ordenando a sus jefes Arias y marqués de la Romana que atraviesen el río Fluvia y conquisten el castillo de Pontos. Todas estas brillantes acciones propician la retirada francesa hasta su potente base de Figueras.

 

El General enemigo, Augereau, no tardará en realizar un repentino ataque, de gran lucidez y brío, pero la resistencia de nuestros generales Cuesta y Toranco desbaratará el valiente empuje galo. También la Romana y Arias se unen a la implacable persecución de los adversarios, que tienen que batirse en retirada.

 

Urrutia, Clonard y Arias se reúnen a raíz de la nueva situación y estudian la posible invasión del Sur de Francia, a través del Condado de Foix. El proyecto comienza a llevarse a cabo con 10.000 hombres a las órdenes de Cuesta, que limpia de soldados franceses la Cerdeña. Éstos, situados entre el Yer y el Ossija, no pueden impedir que sea atacado y conquistado el castillo de Puigcerdá.

 

La reconciliación de Basilea se encargará de poner fin a la agria contienda que se prolonga hasta el día 22 de Julio de 1795. La firma de la paz trae consigo las siguientes concesiones mutuas entre España y la Francia de la Convención: "Nos entrega plazas ocupadas durante el conflicto a cambio de la cesión, por nuestra parte, de la zona occidental de Santo Domingo.

 

Una vez finalizada la guerra, la familia Clonard vuelve a residir en Barcelona durante algunos meses. Durante ese tiempo su esposa heredará el título de "Marques/a de la Granada" por fallecimiento del padre adoptivo y tío de Ramona, quien estaba ya integrado en la más alta sociedad barcelonesa.

 

En 1799 la familia se trasladará definitivamente su residencia a Madrid, en el epicentro de una grave situación económica provocada por las guerras continuas y por la sobreemisión de vales reales. Era el Madrid de Carlos IV, un Madrid en el que el favorito de la Soberana, Manuel Godoy  -"El Príncipe de la Paz"-, acababa de presentar una dimisión que no duraría mucho, pues su breve alejamiento del poder terminaría en 1801, continuando luego hasta 1808 en el disfrute de su condición de gobernante y de válido.

 

Hay otro personaje que goza igualmente de gran ascendencia ante la Corte Española: se trata del primer cónsul francés, Napoleón Bonaparte: Necesita aislar   Inglaterra por todos los flancos e indica que se debe actuar de inmediato contra Portugal, el tradicional aliado de los ingleses. Nuestros reyes y gobernantes dudaron sobre qué manera posicionar a España y sus Ejércitos. Pero Napoleón hábilmente presionará a Godoy para que declare la guerra a los portugueses, llegando a ofrecerle la posibilidad de obtener para él la corona del Reino de Portugal.

A Carlos IV, indeciso en principio, le resultó difícil eludir los consejos del "Príncipe de la Paz" y terminaría dando un plazo de 15 días para que Portugal rompiera sus relaciones con Inglaterra. La Frontera Gallega fue reforzada con un contingente de 20000 hombres, puestas al mando del Marqués de San Simón. También al Sur de la Península, en Ayamonte exactamente,  se despliegan otros  10000 soldados, a las órdenes de del general Iturrigaray, dispuestos a penetrar en dirección de los Algarves. En la frontera extremeña 30000 infantes más están prestos a tomar el camino de Lisboa.

Transcurridos el plazo de 15 días sin obtener respuesta alguna por parte de Lisboa, se declara la guerra a nuestros vecinos el día 27 de Febrero de 1801.

Gran Bretaña, reacciona inmediatamente atacando varias plazas españolas en América y efectúa serios hostigamientos contra nuestras posiciones en las Islas Filipinas o en Las Canarias. ¿Qué otra cosa se podía esperar de Londres ?. Nos da la impresión que Godoy no conocía bien ni a Bonaparte ni a los Ingleses. Qué lastima no haberle dado unas largas vacaciones !.

Godoy, es nombrado generalísimo de un ejército conjunto, formado por 60000 soldados españoles y 20000 franceses; ejército que invade tierras portuguesas en el mes de Mayo de 1801. La expedición resulta un auténtico paseo, pues se conquista sin resistencia alguna Yelves, Olivencia y otras plazas del Alentejo. Sólo en el castillo de Elvas los lusitanos ofrecen cierta posición.

El Conde de Clonard con sus fusileros, toma Borba y Villaviciosa, asediando a Campoamor, lugar donde permanecerá con sus fuerzas de guarnición mientras el resto de las tropas coaligadas conquistan Olalla, Barbacena, San Vicente y Arronches, por lo que el general portugués Lafoens se ve obligado a dar marcha atrás, atravesando el río Tajo sin poder evitar que siga tras él, una profunda penetración de españoles y franceses. Ante tal situación y para impedir que las tropas de Godoy avancen demasiado en territorio lusitano, el rey de Portugal se rinde. El día 6 de Junio, Godoy y Luis Pinto de Sousa firman el tratado de Badajoz, por el que los portugueses se comprometen a cerrar sus puertos a la marina británica y a Ceder Olivenza y su distrito a España. El acuerdo ratificado un mes después por Carlos IV, es una iniciativa exclusiva de Godoy, hecho que molesta en grado sumo a Bonaparte.

Inglaterra, cansada de tanto y tan continuo pelear, y habiendo sufrido fuertes pérdidas en sus barcos comerciales, firma la paz con los franceses en Amiens el 25 de Marzo del año 1802. En  virtud de esta paz, los ingleses obtienen de la dejadez e inoperancia del gobierno de Carlos IV el retener Gibraltar y el que España les entregue la isla de Trinidad.

Pero esta frágil paz, que devuelve a Raymundo temporalmente con su familia, va a dejar sin resolver muchas cuestiones conflictivas, por lo que de nuevo surgirá la tensión en Francia y Gran Bretaña. El estallido de otra contienda se hace inevitable en mayo de 1803. París sabe que entre el pueblo español ha nacido un sector de simpatizantes de su causa, son "los afrancesados", que con el paso del tiempo irán tomando una amplitud inesperada y la capital francesa intenta que España no olvide los estrechos lazos que unen a ambos países desde el tratado de San Ildefonso, en 1796. Su objetivo es que España intervenga a favor de Francia en el curso del nuevo conflicto que se estaba preparando.

Poco sabemos de Raymundo en este aspecto de sus más íntimas convicciones ideológicas. Se consideraba sólo un militar al servicio de su Rey y de su patria. Nada más. La política  y las ideologías partidarias quedaron en él relegadas a un segundo plano, por su condición de soldado. Su gran afición, hemos sabido, fue la Historia y la Arqueología; además del enriquecimiento de su gran biblioteca privada.

Ante el cariz belicista que iban tomando los acontecimientos en Europa, el gobierno de Madrid se esfuerza por evitar las hostilidades y hace cuanto puede para impedir la declaración de guerra contra Gran Bretaña, a pesar de las provocaciones constantes de este país. España se encuentra debilitada por las hambrunas, la carestía de bienes y productos básicos y las horrorosas epidemias de fiebre amarilla que azotan la península, pero el ataque imprevisto de navíos ingleses en las proximidades del Puerto de Santa María, el 5 de Octubre de 1804, contra cuatro fragatas españolas que venían de Lima y de Buenos Aires con cuatro millones de pesos a bordo, es la gota que hace colmar la paciencia del pueblo español y de sus gobernantes. Madrid exige explicaciones e indemnizaciones al Gobierno de Londres y, al no obtenerlas, Carlos IV retira de la Capital Inglesa, a su embajador y declara la guerra al Reino Unido el día 12 del mismo mes. Godoy firma de inmediato un tratado de ayuda militar y naval con Napoleón, ya "Emperador de Francia".

El tratado, a largo plazo, pensamos que no fue la mejor opción o estrategia que pudo adoptar España. Basamos nuestra opinión en los acontecimientos que pronto ocurrirían y que podríamos resumir de la siguiente forma:

  1. La pérdida de nuestra flota que con gran esfuerzo y habilidad, se había formado a lo largo de los dos reinados anteriores. Esta pérdida tiene un nombre clave: "Trafalgar", momento decisivo y funesto de la Historia de España. 

  2. El engaño napoleónico que dio inicio a la mayor traición sufrida por España durante siglos, y que terminó en la invasión de su territorio por  tropas francesas. Invasión que daría lugar a incalculables y duraderas consecuencias.

  3. El despertar del independentismo americano, al que se une contra España, los grandes intereses comerciales y políticos del Reino Unido

El cuadro quedará completado a causa de las nuevas ideas liberales que llegan de Francia y, el papel bochornoso de la monarquía española a partir de 1808.

Mas la Historia de Raymundo y de Serafín de Sotto, en los años venideros se llamará "Guerra por la Independencia de España" y contra el expansionismo de una Francia Bonapartista; que veremos en el capítulo siguiente.

 

Raymundo de Sutton, Langton, Carew, y Sánchez de Silveira.

Mariscal de Campo de los Ejércitos.

Sargento Mayor e Inspector de los Reales Guardias de Infantería.

IIº Conde de Clonard.

IVº Marqués de la Granada (consorte)

 

Esposa:

Ramona Abbach y Casaviella (07/10/1762 Tortosa - 11/05/1831 Madrid). Marquesa de la Granada.

Funerales en la Iglesia de San Martín de Madrid - Última residencia: Calle de la Magdalena Alta, nº 6

 

Descendencia:

Maria Ramona (1789) esposó a Don Manuel Manso de Zúñiga, Marqués de Miralrío.

María Antonia (1791) esposó a Don Pedro Vérez Valiente

Serafín-María (1793-1862) esposó a Doña Joaquina Campuzano González.

Concepción (1805) No disponemos de datos.

 

 

 

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